La Comunicación Tras la Pandemia


Antes de que llegara el coronavirus y paralizara el mundo, tenía en mi lista de sobre qué escribir el tema: La Comunicación. Esta siempre ha sido importante, ya que una buena comunicación, significa una buena relación a todos los niveles: personal, familiar, profesional, local, nacional y mundial.
 
La comunicación, resumiendo de forma muy básica, se compone de tres partes: Emisor, Medio de Transmisión y Receptor. La teoría comunicativa dice que de lo que un Emisor transmite, cualitativamente el 100%, el Receptor le llega el 30% del mensaje. Esto se debe primero al Emisor, que quizá no ha expresado correctamente lo que quería transmitir. Después al Medio de transmisión, que puede perder detalles de lo que el Emisor quería decir o no se han transmitido bien lo que este expresaba. Y finalmente, se debe a los filtros, percepciones, conocimientos y esquemas preconcebidos que tiene el Receptor. Ni que el Emisor lo explicara de forma clara y el medio de transmisión fuera perfecto, depende del Receptor de cómo este mensaje le llegará de una forma o de otra. Pongamos un ejemplo que vemos muy a menudo: Un Emisor de tendencia política de izquierdas, emite un posible mensaje de tipo social, el Receptor de tendencia política de derechas verá posiblemente el contenido como una amenaza a su statu quo. Pero incluso, suponiendo que envíen un mensaje escrito, una persona puede leer una palabra que ni siquiera está escrita o interpretar que dice la persona sin terminar de leer bien lo que realmente está escrito suponiendo ya de forma preconcebida por ejemplo pensando- que el emisor va en una línea que el receptor cree que es fija. Por ejemplo, el Receptor cree ser muy despreciado por el Emisor, y éste le dice que el que el Receptor le propone “es simple” y este “lee” “es tonto”.
 
Por lo tanto, para comunicar bien, debemos tener en cuentas tres cosas: Un mensaje claro, un medio de comunicación que no desvirtúe este mensaje y tener en cuenta a la hora de hacer este mensaje que es nuestro Receptor, nuestro público objetivo , y, según el alcance de este mensaje, tener en cuenta la idiosincrasia mayoritaria de los que lo reciben porque los filtros no acaben diluyendo este mensaje. Y no se trata de mentir y engañar en el mensaje con promesas falsas, se trata de decir la verdad para convencer al máximo de nuestro público objetivo.
 
Y por qué? Porque el mundo en la revolución tecnológica ha cambiado y las nuevas generaciones o la forma de pensar de estas exige la verdad.
 
De forma muy resumida, actualmente tenemos, globalmente hablando, la gente mayor que forma parte de la generación silenciosa hasta el año 1945, entre 1946 y 1964 tenemos la del baby boom, en el intervalo 1964 a 1979 la generación X, entre 1980 y 1995 los actuales y famosos millennials, y a partir del 1996, el futuro de la generación Z. Esta última y la presente anterior, marcan características como las siguientes:
 
–  Millennials: Quieren un mundo mejor, trabajos con conciliación, priorizando la vida personal sobre la profesional (fuente: Universidad Bentley).
 
–  Generación Z: Proactivos, resilientes, autoempleo, el hecho de hacérselo uno mismo y emprendedores sociales que quieren cambiar el mundo, marcando la diferencia, impactante en el mundo y las personas, siendo participativos. El género no determina la identidad, y la diversidad lingüística y racial favorece la autoestima, la apertura de mente y la creatividad. (fuentes: workplaceintelligence.com i Goldieblox.com).
 
Y la revolución tecnológica, hace que las características de estas últimas generaciones puedan ser adoptadas por las generaciones anteriores, sobre todo para la generación X -en la que un servidor pertenece-, que vivió el cambio de un sistema a otro en plena juventud profesional, pero incluso las anteriores. No importa qué año naciste si te adaptas a las nuevas tecnologías, y por tanto, los nuevos valores que éstas llevan y hemos definido en las dos últimas generaciones.
 
Y aquí está la clave. ¿Cuál es el filtro principal de los Receptores? Valores. Valores de autenticidad, para empezar. Valores de que la vida personal antes que la del trabajo. Valores de libertad. De emprendeduría. De hacer un mundo mejor socialmente hablando y para que se pueda vivir sin diferencias y con toda su diversidad. Una sociedad donde la creatividad y la forma de pensar diferente es premiada.
 
Ya tenemos pues como son los Receptores y también que debe hacer el Emisor: Tener valores genuinos y transmitirlos. Ya no vale hacer “publicidad engañosa” como se hacía antes de la existencia de las redes sociales, donde los medios tradicionales vendían un mensaje que no era la realidad. Si se hace ahora, no tarda en ser desenmascarado.
 
Y también ha cambiado de la unilateralidad de la comunicación al ser ahora esta bidireccional. Todos somos Emisores, todos somos Receptores. El Receptor quiere participar del mensaje y responder a este convirtiéndose a la vez en Emisor. Por lo tanto si nuestro mensaje es correcto y contiene los valores esperados y auténticos, tendremos Emisores que propagarán este mensaje por nosotros, llegando más lejos.
 
Y nos queda el medio: El vídeo.
 
Aunque las generaciones anteriores todavía queremos hacer una buena lectura escrita -como este artículo-, el vídeo es el mejor medio para la narrativa que esperan las nuevas generaciones: Cortes rápidos, estímulos, diversión, expresión emocional, actividad, interacción, participación y poder listar los contenidos.
 
Y eso se traduce en el vídeo corto, dinámico, divertido, que expresa emociones, interactivo, cercano, y participativo que se traduce actualmente y/o en un futuro inmediato en las plataformas como el YouTube/Instagram, y en estos casos, sobre todo en los vídeos en vivo; al transmedia creando comunidades; la gamificación desde los videojuegos a los escape rooms; y en la realidad virtual y aumentada, o a la tecnología futura que haga que esta simulación de la realidad sea más real.
 
Y todo ello, tras el coronavirus será fundamental. Ya que todos los valores que hemos descrito se habrán aumentado. El forzado teletrabajo -el cual había sido negado por muchas empresas antes de esta crisis- y la situación económica y sanitaria mundial que lleva a tener otras prioridades, hará que mucha gente vea aún más valorar la vida personal sobre la profesional, mejorar el mundo donde vivimos para no repetir la situación donde nos hemos visto abocados provocada por el estilo de vida actual, que haya más necesidad de colaboración y participación entre todos para conseguirlo, y se exigirá que la comunicación sea con la verdad y fluida, porque estará en las manos de todos contrarrestarla si no es así.
 
Haciendo hincapié en el mundo de las empresas u organizaciones, esto se traducirá con un buen marketing, donde los valores -que deberán ser revisados y cambiados en algunos casos- auténticos y sociales deberán regir este, tanto de forma externa, para los destinatarios de sus productos y servicios, como de forma interna, muy a menudo olvidada o con mucho secretismo, para los trabajadores y colaboradores de estos entes.
 
El futuro es desconocido, pero la comunicación será capital con los nuevos cambios que vienen. Habrá un nuevo modelo económico, sin duda. Como ya hemos dicho, nuevas formas de trabajar. Modelo nuevo de digitalización a la compra: las empresas que lo hagan mejor, serán las que se quedarán, y ya se han probado muchas ahora con la pandemia. Modelo nuevo de viajar, ya que se habrá descubierto que no hay que ir tan para arriba y para abajo. Desaparición del sistema de bajo coste. Un nuevo modelo educativo. Insistimos: un nuevo mayor respeto al medio ambiente. Y en la línea de los valores: vivir con menos y de forma más natural. Crecimiento de las tecnologías como, ya se ha dicho, la realidad virtual y aumentada, a las de la robótica y automatización. Y de forma obvia, un nuevo sistema sanitario y, de cara a las personas, de distribución de los productos sanitarios.
 
Conclusión: La comunicación ya lo era pero será aún más fundamental tras la pandemia. Los Emisores que no lo hayan hecho, deberán cambiar sus valores adaptándose a la nueva situación, que requiere un cambio de paradigma, y transmitir estos con veracidad y con los Medios de comunicación en tendencia alrededor del vídeo y del audiovisual, adaptándose a las nuevas tecnologías, llegando a unos Receptores que mayoritariamente demandando un mundo más social, más justo y más creativo.